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Tránsitos de Mercurio y Venus: un planeta delante del Sol

En pocas palabras

En un tránsito, Mercurio o Venus pasa delante del Sol y aparece como un pequeño punto oscuro. Hace falta una conjunción inferior cerca de un nodo de su órbita inclinada; por eso no ocurre en cada vuelta. Apphemeride calcula el inicio, el máximo, el final y las horas de contacto de estos fenómenos.

Por qué no hay un tránsito en cada conjunción inferior

Mercurio pasa entre la Tierra y el Sol varias veces al año, y Venus aproximadamente cada 584 días. Sin embargo, la mayor parte de las veces pasan por encima o por debajo del disco solar desde nuestra perspectiva.

Sus órbitas están inclinadas respecto a la eclíptica: alrededor de 7° en Mercurio y 3,4° en Venus. El Sol ocupa solo medio grado aparente. Para que las siluetas coincidan, la conjunción inferior debe ocurrir cerca de un nodo, donde el plano orbital del planeta corta el terrestre.

La Tierra mira hacia esos nodos en épocas concretas: para Mercurio, en mayo o noviembre; para Venus, en junio o diciembre. Esas ventanas explican las fechas posibles, pero no implican que se produzca un tránsito cada año.

La visibilidad local añade otra condición: el Sol debe estar sobre tu horizonte durante alguna parte del fenómeno. Un tránsito global no se observa completo desde toda la Tierra.

Tránsitos de Mercurio

Ocurren aproximadamente trece o catorce veces por siglo. Los de noviembre son más frecuentes que los de mayo, debido a la geometría de la órbita elíptica y a la posición de Mercurio respecto a su perihelio y afelio.

En mayo, Mercurio suele aparecer algo mayor sobre el Sol, alrededor de 12″, frente a unos 10″ en noviembre. Incluso así, resulta diminuto frente a un disco solar de unas 1.900″. No se ve a simple vista ni siquiera con gafas de eclipse.

Un tránsito puede durar varias horas, hasta alrededor de ocho en geometrías favorables. Para observarlo se necesita un telescopio con aumento suficiente y un sistema de filtrado solar seguro, o un montaje de proyección preparado para ese uso.

Su aspecto se distingue de una mancha solar: Mercurio es muy redondo, oscuro y delimitado, y se desplaza de manera apreciable durante las horas. Las manchas tienen contornos irregulares y pueden mostrar penumbra. Para una observación desde España, comprueba qué parte del recorrido sucede con el Sol visible y qué altura alcanza.

Tránsitos de Venus

Son mucho más raros. Siguen un patrón de largo plazo de unos 243 años: suelen aparecer en pares separados por ocho años, con grandes intervalos de aproximadamente 105,5 o 121,5 años entre pares.

El último par ocurrió en 2004 y 2012, en junio. El siguiente corresponde al siglo XXII, en diciembre. No hay que tratar una imagen histórica como si mostrara un fenómeno que volverá en la próxima temporada.

La repetición de ocho años se debe a una coincidencia aproximada entre ocho órbitas terrestres, trece órbitas venusianas y cinco periodos sinódicos. La alineación vuelve cerca del nodo, aunque ligeramente desplazada; después puede dejar de producirse un tránsito visible.

Históricamente fueron fundamentales para medir la escala del sistema solar. Edmond Halley propuso comparar contactos desde lugares muy separados para obtener la paralaje solar y la unidad astronómica. En el siglo XVIII se organizaron expediciones internacionales; James Cook observó el tránsito de 1769 desde Tahití.

Venus puede aparecer con un diámetro cercano a un minuto de arco, mucho mayor que Mercurio. Durante la entrada y salida, su atmósfera refracta la luz y puede producir un arco fino alrededor de la parte que aún queda fuera del disco solar. La interpretación histórica de esa aureola contribuyó a reconocer su atmósfera.

Cuatro contactos y observación segura

El primer contacto es el toque exterior del borde del planeta con el Sol. En el segundo, el planeta termina de entrar y queda completamente sobre el disco. El tercero inicia la salida interior, y el cuarto termina la superposición. El máximo corresponde a la menor separación entre centros durante el recorrido.

La duración de la entrada depende del tamaño angular y de la geometría. Mercurio tarda pocos minutos en atravesar el borde; Venus puede emplear alrededor de veinte. En tránsitos muy rasantes, la secuencia requiere una descripción adecuada a esa geometría y no siempre existe una fase completamente interior.

La posición del observador modifica las horas locales por paralaje. Cerca de los contactos interiores también puede aparecer el efecto de la gota negra, una unión aparente entre el planeta y el borde solar relacionada con la imagen óptica y la turbulencia. Fue una dificultad importante para las mediciones históricas.

Nunca observes el Sol sin protección apropiada. Los telescopios y prismáticos necesitan un filtro solar adecuado y bien fijado delante de la entrada de luz. Las gafas de eclipse no sirven detrás de instrumentos sin filtro frontal. La proyección solo debe utilizarse con un equipo y montaje aptos; nadie debe mirar por el ocular ni por el buscador. Los filtros de ocular que reciben luz concentrada pueden ser peligrosos.

Cómo lo muestra Apphemeride

Cómo lo muestra Apphemeride

La app incluye «Tránsito solar» como tipo de fenómeno y calcula para Mercurio y Venus el comienzo, el máximo, el final, la separación mínima y los contactos con refinamiento inferior a un segundo.

El cálculo utiliza algoritmos de Jean Meeus, posiciones planetarias VSOP87 y el tratamiento temporal con ΔT. El detalle del fenómeno añade contexto de dirección y equipo, y permite configurar un recordatorio en el momento o hasta una semana antes. La aparición en la lista depende del intervalo de previsión seleccionado; una capacidad de cálculo no significa que un tránsito remoto esté en una ventana de dos años.

Los tránsitos, los datos planetarios y los fenómenos pertenecen a la versión completa. Consulta la ubicación y la altura solar para distinguir el recorrido global de la parte que puedes observar desde España. Conoce eclipses y tránsitos en Apphemeride.

Tarjeta de tránsito solar en la ficha de Mercurio de Apphemeride con los tránsitos de noviembre de 2032 y noviembre de 2039 y su clasificación.
Tránsitos de Mercurio con fecha y tipo; sus detalles se abren mediante el icono de información.

Preguntas frecuentes

¿Con qué frecuencia hay un tránsito de Mercurio?

Aproximadamente trece o catorce veces por siglo, en mayo o noviembre. No se repiten con un intervalo único porque deben coincidir la conjunción inferior y la proximidad al nodo orbital.

¿Cuándo será el próximo tránsito de Venus?

Después del par de 2004 y 2012, el siguiente par corresponde al siglo XXII. Su rareza se debe a la inclinación de la órbita y al patrón de alineaciones, no a que Venus tarde tanto en dar una vuelta al Sol.

¿Se ve un tránsito de Mercurio a simple vista?

No. Su disco de unos 10″ a 12″ es demasiado pequeño. Hace falta un instrumento con aumento y filtrado solar adecuados, o una proyección segura. Unas gafas de eclipse por sí solas no proporcionan el aumento necesario.

¿En qué se diferencia de un eclipse solar?

En un eclipse es la Luna la que cubre parte o todo el disco del Sol y tiene un tamaño aparente parecido al suyo. En un tránsito de Mercurio o Venus, el planeta es tan pequeño en comparación que solo aparece como un punto oscuro, sin producir una ocultación extensa del Sol.

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