Sol y luz diurna
Solsticios y equinoccios: el comienzo astronómico de las estaciones
En pocas palabras
Los solsticios y equinoccios son cuatro instantes de la trayectoria anual del Sol. En los solsticios alcanza sus extremos norte y sur; en los equinoccios cruza el ecuador celeste. Marcan las estaciones astronómicas. Apphemeride muestra sus horas y una cuenta atrás en la tarjeta de estaciones del Sol.
Cuatro puntos en la trayectoria solar
A lo largo del año, el Sol recorre aparentemente la **eclíptica**, la proyección de la órbita terrestre sobre el cielo. Como el eje de la Tierra está inclinado unos 23,4°, la eclíptica corta oblicuamente el ecuador celeste. La declinación solar oscila entre valores norte y sur.
Cuatro posiciones son especialmente importantes:
- **Equinoccio de marzo, longitud eclíptica 0°.** El Sol cruza el ecuador celeste de sur a norte. En el hemisferio norte comienza la primavera astronómica.
- **Solsticio de junio, 90°.** El Sol alcanza su máxima declinación norte. En el hemisferio norte coincide con el periodo de días más largos y el comienzo del verano astronómico.
- Equinoccio de septiembre, 180°. El Sol cruza de norte a sur y comienza el otoño boreal.
- Solsticio de diciembre, 270°. Alcanza su máxima declinación sur. En el hemisferio norte comienza el invierno y se sitúan los días más cortos.
Los nombres por meses evitan confusiones: en Argentina, por ejemplo, junio marca el invierno y diciembre el verano. Para calcular el instante se utiliza la longitud aparente geocéntrica del Sol, con correcciones como la nutación y la aberración.
Son instantes, no días enteros
Un solsticio o equinoccio es un momento concreto, compartido simultáneamente por toda la Tierra. La fecha y la hora con que se expresa dependen de la zona horaria. Un mismo instante puede corresponder a una fecha en España y a la siguiente en Japón.
La palabra «solsticio» viene de la idea de que el Sol se detiene: su altura al mediodía cambia cada vez más despacio, alcanza un extremo y después invierte la tendencia. «Equinoccio» significa noche igual, aunque la refracción y la definición de salida y puesta impiden que el día visible dure exactamente doce horas.
Esa diferencia entre instante y fecha local importa al preparar una observación. No basta con copiar una fecha de un calendario publicado para otra zona horaria.
Por qué cambian las fechas de un año a otro
El año tropical dura aproximadamente 365,2422 días, mientras que un año común del calendario tiene 365. Por eso los instantes se retrasan casi seis horas de un año al siguiente. Un año bisiesto introduce el 29 de febrero y los desplaza de nuevo hacia una fecha anterior en el calendario.
El calendario gregoriano ajusta esa diferencia mediante una regla de bisiestos que omite tres días cada cuatrocientos años respecto a una repetición simple de cuatro en cuatro. Así mantiene las estaciones aproximadamente en las mismas fechas a largo plazo.
De ahí que no exista una regla invariable como «la primavera empieza siempre el 21 de marzo». La fecha concreta depende del año y de la zona horaria. Para el usuario español conviene consultar la hora local correspondiente, sin importar una fecha escolar o un calendario de otro país como si fueran exactos.
Las estaciones no duran lo mismo
En el hemisferio norte, el verano astronómico dura alrededor de 93,6 días; la primavera, 92,8; el otoño, 89,8; y el invierno, unos 89. La causa es la segunda ley de Kepler: la Tierra se mueve más deprisa cuando está cerca del Sol y más despacio cuando se aleja.
El perihelio llega a comienzos de enero, con una distancia aproximada de 147 millones de kilómetros. El afelio, a comienzos de julio, ronda los 152 millones. El verano español no es cálido porque la Tierra esté más cerca del Sol: ocurre precisamente cerca de la mayor distancia. Lo determinante es la inclinación de la iluminación y la mayor duración del día.
La distancia modifica algo la energía recibida, pero no explica el cambio estacional de un hemisferio. Al norte y al sur del ecuador las estaciones se oponen aunque la distancia de la Tierra al Sol sea la misma.
Las estaciones meteorológicas utilizan otro criterio: en el hemisferio norte comienzan el 1 de marzo, junio, septiembre y diciembre. Esa división facilita las estadísticas y no pretende señalar los instantes astronómicos.
Cómo observar el cambio
Puedes seguirlo anotando durante varias semanas dónde se pone el Sol respecto a un punto del paisaje, sin mirarlo directamente. La posición del ocaso se desplaza, se frena al acercarse al solsticio y después invierte su marcha. La amplitud depende de la latitud: no es igual en Galicia que en Canarias.
Las culturas antiguas aprovecharon estos cambios para relacionar el paisaje con el calendario. No es necesario atribuir una alineación a un monumento español sin verificarla: basta con seguir un horizonte conocido desde un mirador fijo o una ventana segura.
A mucho más largo plazo cambia también el fondo celeste asociado a los equinoccios. La **precesión** del eje terrestre desplaza el punto del equinoccio entre las constelaciones en un ciclo de unos 26.000 años. Por eso las referencias de coordenadas y los nombres históricos no deben confundirse con una posición estelar inmutable.
Cómo lo muestra Apphemeride
Cómo lo muestra Apphemeride
La tarjeta de estaciones de la ficha del Sol muestra las fechas y horas de equinoccios y solsticios, con cuenta atrás hasta el próximo, en tu zona horaria. Esa tarjeta es gratuita.
La tarjeta de igual dirección permite consultar cuándo el Sol alcanza una misma altura o dirección en los días de los solsticios. En la lista de fenómenos aparecen el equinoccio de marzo, el solsticio de junio, el equinoccio de septiembre y el solsticio de diciembre, junto al perihelio y el afelio terrestres.
Con los recordatorios puedes recibir un aviso en el momento, una hora, doce horas, un día o una semana antes. Los fenómenos y recordatorios pertenecen a la versión completa, disponible tras una prueba de tres días. Conoce los fenómenos de Apphemeride.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo es el solsticio de verano?
En el hemisferio norte se produce habitualmente el 20 o el 21 de junio, según el año y la zona horaria. Marca la máxima declinación norte del Sol. En el hemisferio sur, ese mismo instante corresponde al solsticio de invierno.
¿En los equinoccios duran lo mismo el día y la noche?
Aproximadamente, pero no exactamente si el día se mide entre la salida y la puesta visibles. El tamaño del disco solar y la refracción añaden minutos. El día de duración semejante a la noche se llama equilux y depende de la latitud.
¿Por qué la primavera no empieza siempre el 21 de marzo?
Porque el año tropical no contiene un número entero de días y los bisiestos corrigen esa diferencia. El instante varía dentro del calendario y la zona horaria determina la fecha local. Para una fecha concreta, consulta el evento calculado en la app.
¿La salida más tardía ocurre el día del solsticio de invierno?
No necesariamente. La ecuación del tiempo desplaza el mediodía solar y separa la salida más tardía y la puesta más temprana del día de menor duración. Las fechas de esos extremos varían con la latitud.